Cerrado

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Av. Bartolomé Mitre 801, B1870 Avellaneda, Cdad. Autónoma de Buenos Aires, Argentina
Lonja de pescado
6.2 (20 reseñas)

El local ubicado en la Avenida Bartolomé Mitre 801, en Avellaneda, se encuentra permanentemente cerrado. Este establecimiento, que operó bajo el nombre de Maremondo, centró su modelo de negocio en la venta y entrega de productos de mar, funcionando en gran medida como una pescadería a domicilio. Aunque la propuesta de recibir pescado fresco y congelado directamente en casa es atractiva, un análisis detallado de las experiencias de sus antiguos clientes revela un historial plagado de serias irregularidades que van desde la calidad del producto hasta graves problemas con la gestión de pagos y la atención al cliente.

Un Patrón de Problemas Financieros y de Servicio

El aspecto más alarmante que surge de los testimonios de quienes interactuaron con esta pescadería es una pauta recurrente de lo que muchos han calificado como prácticas fraudulentas. Múltiples clientes reportaron haber sido víctimas de cobros duplicados. El método era consistentemente el mismo: el cliente realizaba el pago de su pedido de forma anticipada a través de medios electrónicos como Mercado Pago o transferencia bancaria, pero al momento de la entrega, el repartidor volvía a exigir el pago en efectivo. En varios casos, esta segunda transacción era recibida por familiares, a menudo personas mayores, que no estaban al tanto del pago previo, generando un perjuicio económico directo.

Cuando los clientes intentaban reclamar la devolución del dinero cobrado en exceso, se encontraban con un muro de evasivas. Las promesas de reembolso o de compensación con más productos rara vez se materializaban. La etapa final de esta mala experiencia, según varios relatos, era el bloqueo completo de los canales de comunicación. Los clientes afirmaron ser bloqueados en WhatsApp y que sus llamadas dejaban de ser atendidas, eliminando cualquier posibilidad de resolver el inconveniente. Una de las reseñas incluso señala directamente a un responsable llamado Alejandro, acusándolo de enviar un enlace de pago, no entregar nunca el pedido y bloquear al cliente al día siguiente.

Pedidos Pagados y Nunca Entregados

Más allá del doble cobro, otro problema grave y frecuente era la no entrega de pedidos que ya habían sido abonados en su totalidad. Los consumidores transferían sumas considerables de dinero, a veces superando los 10.000 pesos, y simplemente el pescado y mariscos nunca llegaban. Al reclamar, se iniciaba el mismo ciclo de promesas incumplidas y falta de comunicación. Un cliente describió una situación en la que la empresa admitió que el repartidor pudo haber entregado mal un pedido ya pagado, prometiendo reenviarlo sin cargo y devolver el dinero, acciones que nunca se concretaron. Esta falta de fiabilidad en la logística y el posterior desentendimiento de la responsabilidad erosionaron por completo la confianza en su servicio de entrega de pescado fresco.

Cuestionamientos sobre la Calidad y Manipulación del Producto

Si bien los problemas financieros eran el principal foco de las quejas, la calidad del producto y su manipulación también generaron descontento. Un aspecto crítico para cualquier pescadería es el mantenimiento de la cadena de frío, un punto que este comercio parece haber descuidado gravemente. Una clienta denunció haber recibido su pedido de pescado completamente descongelado, lo que representa un riesgo significativo para la salud. Sorprendentemente, al reclamar, la solución propuesta por la empresa fue que volviera a congelar el producto para un cambio al día siguiente, una recomendación que va en contra de todas las normas de seguridad alimentaria.

La calidad intrínseca de los productos también fue puesta en duda. Se mencionan casos de recibir filet de merluza con una cantidad excesiva de espinas grandes, lo que sugiere un procesamiento deficiente o un producto de menor calidad al esperado. Para los consumidores que buscan comprar pescado de confianza, estos fallos en la calidad y, sobre todo, en la seguridad del manejo del pescado congelado y fresco, son factores determinantes para descartar un proveedor.

Señales de Alerta y Legado Final

Algunos clientes más observadores notaron señales de alerta que delataban la falta de transparencia del negocio. Se reportó que el sitio web de la pescadería no funcionaba y que los comentarios en sus perfiles de redes sociales, como Instagram, estaban desactivados. Esta es una táctica común para evitar la exposición pública de quejas y controlar la narrativa, pero para el consumidor informado, es un claro indicio de que algo no anda bien.

aunque la idea de una pescadería moderna con servicio de entrega en Avellaneda era prometedora, la ejecución de Maremondo estuvo marcada por fallos sistémicos. La experiencia acumulada por sus clientes dibuja un perfil de negocio con una gestión deficiente, prácticas comerciales cuestionables y un desinterés absoluto por la satisfacción y seguridad del consumidor. El cierre permanente del establecimiento es la consecuencia lógica de un modelo que priorizó el beneficio a corto plazo sobre la construcción de una reputación sólida y la fidelización de clientes. Para quienes buscan comprar pescado online, este caso sirve como una lección importante sobre la necesidad de investigar a fondo la reputación de un comercio, leer reseñas recientes y desconfiar de aquellos que limitan la comunicación y la transparencia.

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